El ayuntamiento municipal encabezado por un presidente municipal, electo por tres años, tiene su sede en un pueblo mayor que sirve de cabecera. Después del estado de paz representado por la carta anterior, el Poderoso Guerrero del fuego nos dice que estamos nuevamente obligados a luchar, en todos los campos de la existencia, para alcanzar nuestros objetivos.
Me parece que su función principal es la de separar la primera etapa ya concluida de la ofrenda, antes de volver a encimar unos objetos con otro significado.Las explicaciones recogidas fueron diversas: « es como una chamarra que se ofrece ».
En el segundo nivel: 4 mechas de 8 hilos cada una y una mecha de 7 hilos. Pensamos que otro centro de interés sería el de las « ofrendas contadas », es decir, la costumbre de presentar ofrendas constituidas de varios objetos en números cuidadosamente contadosVer la descripción de un ritual en Oettinger 1973 y 1980, pp. Al mismo tiempo, la hojuela-lazo queda metida en medio del haz, formando una atadura sólida. Después de recibir las insignias de su poder (sellos y bastones de mando) de manos del presidente municipal, las autoridades de los pueblos subalternos realizan una serie de ritos que se extienden durante una semana y comprenden numerosas ofrendas contadas.Anteriormente existían tres municipios tlapanecos, de este a oeste: Malinaltepec, Tlacoapa y Zapotitlán Tablas. Cabe hacer notar que los hilos de las velas también son contados, y para el Fuego, son cuatro (es decir, dos hilos dobles) como las velas mismas. Después del estado de paz representado por la carta anterior, el Poderoso Guerrero del fuego nos dice que estamos nuevamente obligados a luchar, en todos los campos de la existencia, para alcanzar nuestros objetivos. En Apetzuca, antes de encender el fuego, el abuelito colocó encima de la ofrenda un pedazo de mineral proveniente de una veta localEl simbolismo del metal (llamado en Apetzuca: « platinas millonarios ») es el mismo en ambos pueblos: se trata de un tributo en metálico pagado a cambio de la vida del pueblo y del uso de la tierra: « Este pueblo está comprado a la Tierra ». Veneraban una imagen llamada El tercer municipio tlapaneco, Zapotitlán Tablas, no fue el objeto de ninguna monografía etnográfica. Obtiene así una « mecha » (Se reconocen en estas mechas los hilos torcidos de algodón que el cura Hernando Ruiz de Alarcón aseguraba, en 1629, haber visto en la región nahua de Guerrero:« Con esto salía (el penitente) a su viaje, llevando para su primera ofrenda, copal que es incienso desta tierra, y unas madejas de hilo grueso de algodón mal hilado, al modo del que se hace el pabillo, o algún pañuelo tejido de aquel genero de hilo, que por esto llaman « He hallado en los cerros muchas ofrendas de copal, que es incienso desta tierra, y madejas de hilo y pañitos de lo que llaman El tercer nivel está compuesto de cadenas o « rosarios » de flores y hojas. Pero este nivel, menos peligroso y estructurado que los demás, es el lugar de una gran variedad de formas y vegetales.Las flores son muy preciadas pero no se dan en cada época y, además, puede ocurrir que no se encuentren en número suficiente. Representan « el empiezo del año », lo que significa el periodo de tiempo de vida que piden los vecinos del pueblo.C. Sus hojuelas se desprenden del tallo, se cuentan y se juntan de manera a formar unos manojos. Las 4 mechas de 8 hilos significan los 4 hombres-Fuego que corresponden a las 4 direcciones (este, oeste, norte y sur). De esta manera, se elabora una representación efectiva de la deidad obtenida por medio de dos de sus características: su número (escogido de manera arbitraria por cada pueblo) y el cuadrado. A su lado intervienen unos ancianos llamados La ofrenda que vamos a presentar en este artículo forma parte de los rituales de cambio de autoridades municipales y es dirigida al Fuego Nuevo.En un momento de la semana ritual de enero, los « abuelitos del pueblo » y las autoridades realizan una ofrenda al Fuego, Todas las localidades de los municipios de Zapotitlán Tablas y Acatepec tienen una « casa de topiles » en la que arde una gran lumbre alimentada perpetuamente por tres troncos de árboles. El número total de leños es propio del Fuego. Como lo demostraré más adelante, un número mayor tiene una eficacia mágica y religiosa mayor. La misma noche, las autoridades municipales se bañan en un ojo de agua para realizar una purificación ritual, antes de entrar solemnemente en el local municipal para tomar posesión oficialmente de su cargo.
Para tal efecto, hay que agrupar flores y hojas: la atadura de los elementos vegetales sueltos permite la materialización del número. Esto no debe sorprendernos tratándose de una cultura en la que una larga vida (la posesión de muchos años) y una gran riqueza (la posesión de muchos pesos) otorgan la potencia. El medio es el hilo o lazo.Así, cuando se confecciona un manojo de 24 hojuelas, una hojuela adicional sirve para atarlo. Los rituales de sólo los dos primeros han sido objeto de descripciones: Malinaltepec por Leonhardt Schultze Jena en los años treinta y Peter van der Loo en los ochenta, Tlacoapa por Marion Oettinger en los setenta.